La necesidad de obtener un medio de transporte propio que
asegure el traslado de toda la familia, es el sueño de muchas personas, razón
por la cual deciden separar una parte del sueldo para conseguirlo.
Cuando las familias logran tener un ahorro destinado al
cumplimiento de ese sueño se enfrentan a un obstáculo más, los créditos de
autofinanciamiento, que podrían ser una gran carga a su economía familiar y con
la situación económica actual es evidentemente pesada, tanto por el número de
pagos que establecen como los intereses que se pactan.
Ante esto muchas familias deciden invertir sus ahorros en
algo que supuestamente seria más barato y accesible a sus posibilidades,
arriesgan el sacrificio de meses y meses de trabajo a un automóvil usado, sin
detenerse a analizar la procedencia del mismo, el precio que establecen los
vendedores en ocasiones puede ser muy tentador, aunado a la posibilidad de
negociarlo y obtener una rebaja, métodos que resultan “ganchos” que las personas
que se dedican a la compraventa de vehículos suelen utilizar, sin embargo, para
los inexpertos compradores puede convertirse en una gran pesadilla.
Muchos de los vehículos que se ofertan entre particulares
tienen algunos vicios legales, lo cual se oculta por el vendedor todo el
tiempo, sumado a esto, la falta de una base de datos actualizada y confiable
por parte de las autoridades, permiten hacer de esto un negocio totalmente
rentable.
El desconocimiento por parte del comprador por lo que hace a
los documentos necesarios para garantizar que la procedencia sea lícita y libre
de vicios legales, así como de los mecanismos que brindan las autoridades para
su verificación, los hace vulnerables ante tal situación, es por esto que al
momento de enfrentarse a los “operativos” utilizados por las autoridades encargadas
de brindarnos seguridad, se llevan la gran sorpresa de la verdadera procedencia
del vehículo adquirido, toda la ilusión de tener un transporte propio se viene
abajo cuando descubres que lo que compraste con tanto esfuerzo no tenía ni la
más mínima garantía de provenir de un acto lícito, la mayoría de las ocasiones
devienen de un robo con violencia o un fraude, por tal situación al ser el
nuevo propietario y poseedor del vehículo, encuadras tú conducta en lo que
establece el artículo 243 del Código Penal para el Distrito Federal, delito
conocido como Encubrimiento por receptación, ya que como lo describe el código,
no es necesario que participes en el hecho delictivo, con la sola posesión del
objeto ya es suficiente para que pases una mala noche, lo que puede hacerte
acreedor a una pena de entre 2 a 7 años si tu vehículo vale menos de $36,520.00
(de conformidad con el monto del salario mínimo general vigente a partir del 1°
de enero del 2016) y de 5 a 10 años si supera la cantidad antes mencionada, además
de los días multa que el mismo numeral fija para tal situación, si es que tuvo
conocimiento del hecho ilícito, y si no lo tuvo, se le aplicaran las mismas
penas señaladas en la proporción correspondiente al delito culposo de
conformidad con el numeral 244 de la misma codificación, todo esto sin
considerar el pago de honorarios de un abogado y el tiempo que te llevara
solucionar este problema.
La compra de un vehículo usado, puede llevarte a una muy
mala experiencia si no tienes los conocimientos previos para identificar las
medidas de seguridad que pueden determinar la procedencia del mismo y no solo
el comprar un automóvil usado puede ser un riesgo para tu seguridad y tu
patrimonio, al vender también se debe ser cuidadoso al momento de recibir el
pago sobre todo cuando se hace con un cheque. Por lo que se recomienda que
antes de comprar verifiques la procedencia del vehículo y si vas a vender
esperes el tiempo necesario hasta que el depósito se haga efectivo en tu cuenta
bancaria antes de ceder los derechos sobre el automóvil.
En todos estos procedimientos, la asesoría de un abogado
como mecanismo de prevención, es lo más recomendable.
Héctor Rocha Belmont
Auxiliar Jurídico de Asconjur S.C.
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